El router: enemigo nº1 de la banda ultra-ancha

Los operadores de FTTH se han esforzado en los últimos años en llevar la conexión de banda ultra-ancha a lugares incluso remotos y de baja densidad. El par de cobre tiene ya los días contados.

Sin embargo, queda una tarea pendiente por realizar: es lo que podríamos llamar, no la última milla sino, por denominarlo con términos similares, los últimos 100 metros de la banda ultra-ancha: la red inalámbrica WiFi doméstica.

Si bien las redes actuales permiten comercializar servicios de FTTH partiendo habitualmente de los 50/100 Mb simétricos, muchos operadores parten de una base de 300 Mb simétricos o incluso llegando al Gigabit.

Estas velocidades son imposibles de alcanzar porque, a la hora de la verdad, cuando el cliente se conecta con su dispositivo (en la mayoría de los casos: móvil, tablet, portátil, etc.) la velocidad no suele superar los 100 Mb. Esto es de sobra conocido y debido principalmente a un gran cuello de botella: la parte WiFI de los equipos finales de conexión (Routers).

Frente a un mundo sumergido ya de lleno en los dispositivos conectados, los operadores piden a los usuarios que si quieren disfrutar de las velocidades contratadas; la solución pasa por conectarse por cable ethernet. Sin embargo, muchos de sus dispositivos ni siquiera cuentan ya con este puerto.

Evidentemente esto genera una gran frustración ya que choca frontalmente con las expectativas generadas antes de la compra de un servicio que prometía velocidades de vértigo.

La siguiente gran frustración llega cuando el usuario intenta por su cuenta suplir esta “¿deficiencia?” del servicio mediante el montaje de una red wifi basada en repetidores, PLC u otros.

Porque cabría preguntarse, ¿En qué lado cae la responsabilidad sobre la calidad y velocidad del WiFi? ¿Del operador o del usuario final? 

Montar una red wifi es el IKEA o el Infierno de Dante de la tecnología doméstica, un agujero negro en el que casi ningún sistema doméstico sirve al efecto prometido y los sistemas profesionales son inalcanzables en precio y sobre todo facilidad de configuración y flexibilidad para un usuario doméstico. 

Ante este problema, en su día Apple fabricaba y comercializaba una excelente gama de artilugios llamados Airport (Express, Extreme y Time Capsule). Su configuración y puesta en marcha era absolutamente excelente: fácil y eficiente. La gestión posterior de la red que se creaba era una verdadera delicia de interconectividad fluida y segura (otro caballo de batalla de los routers OEM) de equipos de todo tipo e incluso backups, etc. Pero por alguna razón Apple anunció este año que dejó de fabricar y comercializar esta línea de productos que creaba a sus usuarios un universo de conectividad inalámbrica con cero problemas y a velocidades reales de entre 100 y 200 Mb.

Google Wifi

Ante este incomprensible vacío inalámbrico, tras muchas pruebas infructuosas en la búsqueda de un sustituto digno de la línea Airport dimos con un equipo que viene a cubrir esa complicada demanda: Google Wifi.

Antes de pasar a describir las bondades de este sistema debemos decir que sobre la mesa hay otras dignas alternativas:  Eero Home Wifi , Samsung Connect Home y la gama de dispositivos Ubiquiti, ya dentro de una gama empresarial. Todos ellos prometen y cumplen de forma real con varias premisas:

Los sistemas Wifi tipo Mesh vienen para democratizar el acceso wifi local de alta velocidad con simplicidad, cobertura total del espacio y sencillez de configuración y gestión.

Con este tipo de infraestructura aparejada a un router OEM la calidad de conexión real para el usuario final se multiplica exponencialmente, llegando prácticamente al 100% real de la velocidad disponible en su conexión contratada y posibilitando una integración real de toda la gama disponible de dispositivos conectados de las diferentes marcas o plataformas: Google, Amazon, Samsung, etc.

En el caso de Google WiFi todo el proceso de configuración y posterior gestión se realiza, sin ningún tipo de complejidad, a través de una App (para iOs y Android) y que incorpora prestaciones muy interesantes:

  • Configuración de red en minutos
  • Test de conectividad
  • Recomendaciones de mejora de la red (posición de los equipos, etc.)
  • Control parental y horarios de dispositivos
  • Prioridad de equipos para 
  • Control de equipos conectados y consumo de ancho de banda individual
  • Red de invitados independiente
  • Múltiples administradores de red (usuarios Google).

Por un coste relativamente asequible Google ofrece 3 unidades capaces de cubrir una vivienda de unos 200 metros cuadrados y dispone del sistema de configuración y gestión más sencillo y eficaz con diferencia respecto a sus competidores.

Google WiFi opera su sistema sobre redes (2.4GHz and 5GHz) sobre protocolo Mesh alcanzando velocidades cercanas al Gigabit. En nuestros tests los dispositivos inalámbricos llegaban a una interconectividad de 400-500 Mb.

Una vez que se ha probado se hace imprescindible: apagamos el wifi de nuestro router de operador y pasamos a controlar nuestra red inalámbrica local desde nuestro móvil. Hola Google. Adiós al 192.168.1.1. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *